Apèndix de la recerca "La utopia de l'oci burgès"

Les impressions dels diaris: entre la opinió i la propaganda.

El Diluvio (diari republicà):

La Rabassada, después de las obras en él ejecutadas, recuerda lo que sólo vemos en las películas cinematográficas los que no podemos trasladarnos á Mónaco y Baden-Baden… La puerta principal del establecimiento es ya un anuncio del refinado gusto que en el interior predomina hasta en sus más insignificantes detalles. Soberbios edificios, espaciosas terrazas, escalinatas monumentales, matigados parterres, kioscos, pabellones, etc., todo circundado por un marco de exuberante Naturaleza, alegran el ánimo del visitante, que no parece sino dispuesto á permanecer allí por espacio de mucho tiempo. Los extranjeros que visiten la Rabassada no echarán de menos nada de cuanto puedan apetecer, aún estando acostumbrados á los establecimientos parecidos que hay en otros países. Por todas partes se ven espejos colosales, cómodos divanes, aparatos de iluminación eléctrica, de los cuales hay un verdadero derroche. En resumen: un establecimiento que añadirá á Barcelona un poderoso atractivo.

El Poble Català (diari oficial del Centre Nacionalista Republicà):

Tota la vall es d’una vegetació espléndida, que fa agradosa l estada y el pas amplíssim que deixa en aquell punt la carena de montanyes que envolta Barcelona, permet allargar la vista á un panorama espléndit. Allí s’hi han bastit una serie de magnífics pabellons pera restaurants, sales de concert y de casino, atraccions, etc. Y á l’aire lliure al mitg de la Vall, altres d’aquestes atraccions americanes tan de moda avui en les grans ciutats, com són montanyes russes «waterchutte» y altres per l’istil. Tot construit amb gran luxe y enllumenat als vespres, amb milers de bombetes eléctriques y arcs voltaics. Pera donar idea de la «modernitat» de les atraccion no hi ha més que dir que les montanyes russes tenen un kilómetro imaginanties en línea recta, amb pendents vertiginoses y revolts extraordinariament complicats. Dels pabellons á les atraccions á l’aire lliure s’hi baixa per unes grans esglaonades amb grans y artístics testos de flors que posen un non encant en aquell paratge espléndit. Descriure totes les dependences dels pabellons habilitades amb el més gran confort, fora tasca llarga… La Rabassada sobrirá avui al públic y es de creure que aquest sabrá recompensar tols els forsos fets per l’Empresa pera dotar á Barcelona d’un establiment d’esbarjo dignea’ella.

Heraldo de Madrid:

En la legítima aspiración de los pueblos á su prosperidad por el camino de la fama y la nombradía, aquéllos piensan en aplicar su actividad á la explotación y desarrollo de cuanto puede redundarles provecho y en alumbrar fuentes de riqueza que viven ocultas en su suelo ó en su ambiente.
El mejor medio de progresar moral y materialmente una ciudad es atraer concurrencia. La concurrencia está en razón directa de las atracciones y de la manera y el arte con que el conocimiento de éstas de hace llegar al público. Podríamos citar muchos ejemplos, pero expongamos uno que por lo típico es concluyente.
Pocos países tienen el encanto de Siria y Palestina. En ellos ha cuajado el misterio de la historia y los barniza la pátina de los tiempos viejos, del arte y de la poesía… Galilea, Samaria, Judea, Jesusalén, despiertan y azuzan el hambre, por conocerlos, del creyente, que recuerda con unción los orígenes de sus amadas devociones religiosas, y del incrédulo, inspirado en su afán de gozar las sensaciones artísticas emanadas del escenario donde se desarrolló el drama secular.
Pero ni Jaffa con el anfiteatro de su costa, su Vía dolorosa y su Santo Sepulcro; ni el jardín de Gothsémani, ni Bethania, ni la tombeau de Rachel, ni el monasterio del Monte Carmelo, ni los extraños galileos, ni las excursiones con tiendas de campaña por la Siria, ni el mayor misterio de Oriente, la ciudad Petra, ni todas las sugestiones del Egipto promoverían esas caravanas de turistas si éstos no supiesen que esas largas excursiones tienen el éxito asegurado previamente.
El viajero sabe que no se aventura á lo desconocido. Al proyectar el viaje todo se le prevee. Sabe que tiene rutas bien explicadas; multitud de folletos con mapas, croquis, precios y orientaciones de todo género, día por día los que ha de durar la excursión; hoteles con todas las comodidades modernas; barcos, medios de locomoción posibles, cuantos detalles son necesarios y aun los superfluos, y todo ello le invita, le estimula, acaba por decidirle á emprender el viaje…
Luego quien aviva el deseo del turista no es sólo el encanto del país, sí que lo es, en grado máximo, el espíritu práctico de quienes importa encauzar la concurrencia á aquellos sitios, y para conseguirlo propagan las bellezas de los lugares, pero paralelamante facilitan los viajes, y, sobre todo, difunden á los cuatro vientos la previsora organización de la tournée. ¿Qué expedicionario, aún ansioso de visitar estos países de ensueño, se arriesgaría al viaje si no tuviese la certeza de realizarlo cómoda y seguramente? Todas las Empresas del mundo, todos los fomentadores del turismo, todos los representantes de los pueblos son convencidos de esta verdad y aplican la teoría. Más casos. Zurich no se contenta con su paseo desde el Zurichhorn al Parque de Belvoir, que se refleja en el lago y mira á los Alpes, ni con ser término de líneas internacionales, ni con su monumento á Pestalozzi, ni con sus escuelas, ni con sus parques; Interlaken no se satisface con se la Meca de los Alpes, ni con sus panoramas mágicos, ni con sus alrededores pintorescos; á Vernet-les-Bains no le basta con la bondad médica de sus aguas sulfurosódicas, que emergen del Canigó; las grutas de Saint-Béat no quieren dejar que las busquen: son ellas las que buscan al peregrino; á la Chute du Rhin, á Cintra y Cascaes, á Lucerna, con sus montañas épicas, al Midi, á Monte-Carlo, Biarritz, San Sebastián, á toda residencia, en fin, del mundo, lo mismo del Norte, preferidas en el verano, que del Mediodía, preferidas en invierno, no les satisface con atesorar bellezas que, sin gente que las admirasen, lanquidecerían solitarias. Se impacientan por difundir su nombre y llegar á todas partes, bien convencidas de que era antes cuando el buen paño se vedía en las arcas…
La vida moderna es vida de relación, y este tráfico de ideas y emociones, esta reciprocidad, este intercambio, facilita, acorta, pone en contacto, para mejor utilizar el gran instrumento, la verdadera palanca de Arquímedes, que es la propaganda…
Naturalmente que la propaganda requiere cosa que propagar. Necio sería pedir cotufas al golfo… Pero en el caso concreto de Barcelona, que es lo que nos interesa, hay cosa que propagar.
La gran ciudad del Mediterráneo, de la Exposición universal acá, á pesar de sus desgracias, que otros pueblos rivales parece como que se apresuraron á divulgarlas agigantándolas, encierra sobrados elementos de atracción para despertar y fomentar el turismo. Algunos esfuerzos se han hecho para lograrlo, pero carecía hasta ahora de un verdadero centro de atracción mundial. Ya lo tiene: la Rabassada.
Ha bastado que unos pocos hombres emprendedores, aguijoneados por un espíritu inquieto y concepcionista, como el de D. José Sabadell, bien secundado por compañeros entusiastas, hayan arriesgado importante capital, para que el conjuro de esta iniciativa haya surgido el soñado Centro de atracciones que faltaba á Barcelona.
La obra no está concluida, es demasiado vasta para realizarla de un golpe. Lo hecho es mucho, ¿quién lo duda?; pero es solamente el prólogo.
Los millones invertidos en la montaña nos hablan de proyectos asombrosos. Con éste concluído bastaría para asegurar el resurgimiento de este pueblo catalán al abrir sus puertas, no sólo al turismo peninsular y al europeo, sino al mundial. Pero es que se va por el sendero del placer y del lujo á lo útil. La Rabassada es la prenda firme y sólida de mejoras que repercutirán en los negocios generales. Cuando la Rabassada sea un ciudad completa, con sus hoteles y villas y segura concurrencia, será horadada la montaña y un ferrocarril silbará por aquellas cuencas uniendo pueblos, desarrollando la industria y aumentando la riqueza pública.
No se trata, pues, como alguien han creído, de un sitio de recreo, que ya bastaría en sus condiciones para atraer miles de forasteros, no. Se trata del comienzo de una gran obra que transformará ricas comarcas y contribuirá en alto grado al progreso de Cataluña y España. ¿Cómo se considerará, pues, alguien exceptuando de contribuir al éxito de esta empresa?
El primer obligado es el Ayuntamiento, genuina y oficial representación de la ciudad condal; la Diputación provincial, llamada á amparar toda iniciativa altruista y patriótica dentro de la esfera de sus funciones; el Patronato contra la tuberculosis, que busca lugares adecuados para la salud; la Cámara de Comercio, el Fomento, la Cámara de propietarios, los gremios, las entidades agrícolas, las Empresas de ferrocarriles y toda clase de transportes, los navieros, la Prensa, cuantos aman Barcelona, cuantos quieren su prosperidad y su grandeza, todos viene obligados á dar facilidades á esta gran obra que hace honor a Cataluña.
Aquí ha dominado estos últimos tiempos, ante el temor del descenso de población y el alejamiento de turistas, una idea: «traer gente». Basada en ese plausible propósito, surgió una entidad simpática con el nombre de «Atracción de forasteros».
Ella se ocupa de organizar festejos, Exposiciones, fiestas artísticas y populares, diversiones de todo linaje. No llenaría bien su objeto si desde ahora olvidase ponerse al habla con la Empresa de la Rabassada para todo momento. Precisa que todo proyecto de la «Atracción de forasteros» se integre con expediciones á la Rabassada y fiestas en dicho sitio.
Las representaciones extranjeras ó los simples particulares, los congresistas, los expositores, las caravanas de turistas, cuantos visiten la ciudad, debe el Ayuntamiento, la «Atracción de forasteros», los organismos locales respectivos, hacer que recorran en gran centro de atracción mundial para que se impresionen de visu y luego difundan en sus países, lo que vieron y les hizo sentir, despertando aficiones de nuevos viajes.
Sin duda que en barcelona existen sobrados elementos dignos de admiración; pero ninguno supera ya hoy á la Rabassada. Ella traerá más forasteros que todos aquellos elementos reunidos.
Para sólo citar con ejemplos de dentro de casa, díga se si más que su clima, su limpieza, su hospitalidad, su Concha, su situación geográfica, su coqueteria de ciudad moderna no atrae en San Sebastián su Casino espléndido.
Creemos que todos cumplirán su deber ofreciendo entusiástica cooperacion á la Rabassada. Sea ésta ó no unánime, Empresa con tales alientos principía tiene asegurado el porvenir. Recuérdese que los primeros días, no obstante las dificultades del viaje, por motivos en esta crónica expuestos, fueron miles de personas las que visitaron aquellos sitios. Téngase en cuenta que ahora, pasado el momento de la curiosidad y sin que haya podido llegar á su apogeo, la concurrencia de extranjeros, no baja de 3.000 las que á diario visitan la grandiosa residencia.
Y es que no se trata simplemente del negocio de una Empresa, siempre respetable, es que se trata del negocio de todo un país, que á virtud del esfuerzo de aquella Empresa, se ha colocado entre las primeras ciudades dignas de la preferencia del turismo universal.

 

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